lunes, 13 de mayo de 2013


22. 
¿Dónde está Paulette?
Hacía tiempo su vida de solteros era perfecta, como la que cualquier pareja hubiera soñado;  desde un principio su boda había sido espléndida, tal como lo son las bodas de las familias adineradas,  en su luna de miel nada  se dio a los sueños, todo fue hecho realidad, pero qué había hecho cambiar todo ello, qué desequilibró esa vida tan perfecta.
El doctor les había dicho que fueran asimilando la idea de no poder tener hijos y analizar la posibilidad de  adoptar a alguna criatura. Por  un tiempo a la pareja pareció no importarle,  al contrario planearon una vida llena de proyectos, que sólo la  libertad y facilidad de la ausencia de  niños podía hacer realidad. Pero,  qué había hecho  cambiar de opinión a la mujer; podrían ser  las largas charlas con madre, o las salidas a eventos con  familias que aparentaban tanta felicidad. Desde hace tiempo ella había sentido ese vacío que en todo momento siente  una esposa, esa necesidad que no se puede explicar,  que tiene 4 letras, y se llama mamá. Esas criaturas parecían darle sentido a tanto trabajo, a tanto estrés, a esa vida que parecía sólo vivir por tener que hacerlo. Eso no quería decir que la llama del  amor se hubiera apagado, claro que no pero la chispa que los unía parecía no ser suficiente.
Él se veía muy conforme,  los orígenes sobre los que se crió eran de familias  burocráticas e independientes, a los que lo que más les importaba era su desarrollo profesional. Pero ella, había sido criada en una familia, en la que los hijos parecían  ser  la razón de unión y perpetuación de la familia. Ella prefirió no decírselo, pero,  empezó a acudir a unas terapias para fertilidad; los doctores, desde un principio le advirtieron que podría de  peligroso, frustrante y tal vez  infructífero, pero ella no se negó la oportunidad de arriesgarse.
Pasados unos meses, el resultado tan ansiado llegó, así que ella no pudo ocultarlo y no tuvo más remedio que comentárselo, a fin de cuentas, en los matrimonios es normal.
Desde los primero meses se tuvo extrema precaución con el feto. Pero lo que tanto se temía se había dado; el bebé  parecía tener un desarrollo extraño, pero  pudo resistir a los largos 9 meses.
Entre ambos prometieron apoyarse, sabían que sería difícil, pero nada que el amor no pudiera soportar. Los primeros meses fueron difíciles, pero soportables, pues la falta de  exigencia había impedido que las desventajas de Paulette, nombre que decidieron poner a la criatura,  fueran exhibidas.
Se venció el plazo de su incapacidad, la madre tuvo que regresar a su trabajo. Pero al transcurrir los años la diferencia de Paulette se hacía notable en comparación de los niños de su edad.
Llegó  el tiempo en que Paulette debía ir a la guardería, y aunque su discapacidad motriz y de lenguaje impedía que se  desenvolviera bien en clase, ella notaba que era diferente, sentimiento que ni las pláticas de mamá habían podido eliminar, al contrario  su ausencia  le hacía sentir que ni su progenitora  deseaba estar con ella, que era una carga.
Las cosas en la familia iban empeorando, ella no dejaría su sueño de  ser la jefa ejecutiva de esa gran empresa, ni aún por la hija que en un tiempo deseó tanto; él por su cuenta, trabajaba, pues  ese era su deber como buen marido y,  pronto  obtendría su doctorado y sus investigaciones por fin serían publicadas.  Los problemas comenzaron a surgir,  él conoció a  la nueva investigadora del centro, quien parecía tener la frescura de la soltería, algo muy anhelado por él; mientras que ella, estaba tan perdida en  su trabajo.
Pero no importaba, Paulette era feliz con  las dos nanas que cuidaban de ella, una de ellas, Martina era una mujer joven que, a partir de su desafortunado aborto perdió la oportunidad de ser madre, pero eso no importaba, el trabajo de niñera le había quedado como anillo al dedo, pues era  una mujer con tanto amor a los niños, y Paulette una niña que carecía de ello, Paulette  era como la niña que ella siempre soñó, daría y haría lo que fuera por una hija así. La otra nana, Rebeca,  parecía ser buena, trataba bien a la niña, pero últimamente, se irritaba con facilidad, pues tenía ciertos problemas económicos, la última semana la había visitado un hombre muy raro, que ser sorprendió al ver  a la tan adorable Paulette.
Al descubrir  la relación extramarital que entabló él con la nueva investigadora, en ella  surgió un gran sentimiento de rencor y odió, que ella prometió  hacer lo imposible por verlo sufrir.  
A pesar de que ellos intentaban que no se diera cuenta de lo que pasaba, Paulette sufría por ello.  
Habían pasado los meses, y todo empeoraba, en el ambiente de la casa se respiraba un ambiente tan pesado, que todos estaban artos, pero a ella no le importaba, llegaría hasta las últimas consecuencias.
Tras ir a acostar a Paulette, se escuchó un grito que desencadenó en  un llanto que de pronto desapareció.
Lo único que recuerdo es que acostada en mi cama, cuando  una mano tocó mi cabeza y me dijo, “Tranquila, pronto terminará todo esto”. Pero ahora debo dormir como toda niña buena.  Siento una gran tranquilidad,  y aunque llamo a mamá  ella parece no escucharme, lo extraño es que ni aún yo puedo escucharme.

Referencia:
CIUDAD DE MÉXICO | Sábado 01 de mayo de 2010. Redacción | El Universal.             Caso Paulette Un mes de misterio. Fernando Hernández.

1 comentario:

  1. Tu simpre m impactas con algo, muy buena actividad, me gusto como para leerla de nuevo jeje, cumple con la consigna y más, buen trabajo. Calificación: 40

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