11. HISTORIA DE DISPARATES CON CHISPA.
EL MUNDO MARAVILLOSO DE “NO PASA NADA”
Este era el Flautista de Pan, quien tocaba una lira, y con su dulce melodía,
volvía todo lo que lo escuchaba en la
más disparatada cosa que se pudiera ver con los oídos.
Cierto día, andaba tocando la
melodía “Matando a los zombies vivos”, ¡si
a los zombies vivos!, que loco ¿no?, pero cierto, la humanidad se había convertido en una raza
de animales sin sentimientos, movidos por las piedras, esas piedras que habían formado
una muralla que no protegía de nada, nada
mas que de la libertad de ser los mejores salvajes y caníbales, que disfrutaran
de comerse al mundo, de comerse entre sí.
La libertad se había convertido
en la peor arma de la que huían los humanos. Todos interesados huían de él, ansiosos
de escuchar más. Las disparatadas que decía contradecían todo lo era posible, o
mejor dicho, lo que todo mundo pensaba. Y lo demostró, cuando pasó por una casa
bien iluminada, demostró que los focos
no hacían nada más que robar luz, que cegaban a las personas, pues le impedían
ver con los ojos ciegos, ojos ciegos que requieren oscuridad para poder ver.
Así que apagó los focos, y frente a sus
ojos apareció un jardín botánico lleno
de animales, se vislumbró una gallo que maullaba, un perro que trepaba, un
pollito que mordía, un caballo con rallas blancas y negras, un elefante
miniatura que espantaba a los ratones, un león debilucho y sin melena, los cuales
hablaban entre si, y tomaban la hora del té. De pronto un lápiz que borraba al
escribir empezó a pasarse entre ellos. Y al
tratar de huir de la desaparición, pasaron a la siguiente escena, en ella, se encontraron perdidos en su propia
casa, en el Edén encontrado, ese sí que era el mundo al revés, los ogros eran
buenos, las princesas le hacían bulling a las brujas, había una escalera en la
que sólo podías bajar, pero nunca subir, los autos no tenían llantas, pero podían
correr a la velocidad de la luz, aunque nunca encender, los peces tenían miedo a vivir en el agua deshidratada, pues el agua asfixiaba a los peces, y los aerobios
miedo a respirar, pues el aire ahogaba a
los humanos y animales.
¡Que mundo tan loco!, tanto que
los humanos se habían convertido en el amigo fiel de los perros, en su mascota
ideal.
Pero los homosapiens eran la
especie más tontita, las cosas tontas eran las más sensatas, este era un mundo
sano y sin cura. El Flautista de Pan, se
volvió loco por las cosas que veía, y esa misma noche revivió de un ataque cardiaco al chamorro.
Del impacto varias personas
acudieron al médico; era el mejor de la
región, el que siempre daba con la enfermedad, pues en tu diagnóstico, aunque no tuvieras una enfermedad se dedicaba
a enfermarte de algo, para así, ser merecedor de su salario por encontrar enfermedades. Era tan bueno que dislocaba los ombligos, descalabraba
los codos, hacía pedicure en la cabeza y
manicure en las costillitas, cualquier enfermedad y cirugía rara que quisieras
se la inventaba y te operaba, era el taller
perfecto de enfermedades, el mundo entero lo reconocía por sus famosas cirugías
de implantes de placas de, pechos a las
casas.
En este mundo todo era tan loco
que las personas buenas iban a la cárcel por realizar acciones benignas, los
malos iban al cielo, los diablitos tenían aureola y los angelitos cuernos, la esposa era la mala y los amantes los
buenos, la señora prudencia servía a la señora insensatez.
Bueno no muy lejos a lo que pasa
en nuestro mundo, el mundo de “No pasa nada”.
Erika Apolonio Monroy
Pues tu texto disparatado cumple con todas las características que debe llevar,esta en una gran exención por lo que hace mas entendible el texto.
ResponderEliminary tu puntaje sería 40.
Pues tu texto disparatado cumple con todas las características que debe llevar,esta en una gran exención por lo que hace mas entendible el texto.
ResponderEliminary tu puntaje sería 40.