22.
¿Dónde está Paulette?
Hacía tiempo su vida de solteros
era perfecta, como la que cualquier pareja hubiera soñado; desde un principio su boda había sido espléndida,
tal como lo son las bodas de las familias adineradas, en su luna de miel nada se dio a los sueños, todo fue hecho realidad,
pero qué había hecho cambiar todo ello, qué desequilibró esa vida tan perfecta.
El doctor les había dicho que fueran
asimilando la idea de no poder tener hijos y analizar la posibilidad de adoptar a alguna criatura. Por un tiempo a la pareja pareció no importarle, al contrario planearon una vida llena de
proyectos, que sólo la libertad y facilidad
de la ausencia de niños podía hacer
realidad. Pero, qué había hecho cambiar de opinión a la mujer; podrían ser las largas charlas con madre, o las salidas a
eventos con familias que aparentaban
tanta felicidad. Desde hace tiempo ella había sentido ese vacío que en todo
momento siente una esposa, esa necesidad
que no se puede explicar, que tiene 4
letras, y se llama mamá. Esas criaturas parecían darle sentido a tanto trabajo,
a tanto estrés, a esa vida que parecía sólo vivir por tener que hacerlo. Eso no
quería decir que la llama del amor se
hubiera apagado, claro que no pero la chispa que los unía parecía no ser
suficiente.
Él se veía muy conforme, los orígenes sobre los que se crió eran de
familias burocráticas e independientes, a
los que lo que más les importaba era su desarrollo profesional. Pero ella, había
sido criada en una familia, en la que los hijos parecían ser la
razón de unión y perpetuación de la familia. Ella prefirió no decírselo, pero, empezó a acudir a unas terapias para
fertilidad; los doctores, desde un principio le advirtieron que podría de peligroso, frustrante y tal vez infructífero, pero ella no se negó la
oportunidad de arriesgarse.
Pasados unos meses, el resultado
tan ansiado llegó, así que ella no pudo ocultarlo y no tuvo más remedio que comentárselo,
a fin de cuentas, en los matrimonios es normal.
Desde los primero meses se tuvo extrema
precaución con el feto. Pero lo que tanto se temía se había dado; el bebé parecía tener un desarrollo extraño, pero pudo resistir a los largos 9 meses.
Entre ambos prometieron apoyarse,
sabían que sería difícil, pero nada que el amor no pudiera soportar. Los
primeros meses fueron difíciles, pero soportables, pues la falta de exigencia había impedido que las desventajas
de Paulette, nombre que decidieron poner a la criatura, fueran exhibidas.
Se venció el plazo de su incapacidad,
la madre tuvo que regresar a su trabajo. Pero al transcurrir los años la diferencia
de Paulette se hacía notable en comparación de los niños de su edad.
Llegó el tiempo en que Paulette debía ir a la
guardería, y aunque su discapacidad motriz y de lenguaje impedía que se desenvolviera bien en clase, ella notaba que
era diferente, sentimiento que ni las pláticas de mamá habían podido eliminar,
al contrario su ausencia le hacía sentir que ni su progenitora deseaba estar con ella, que era una carga.
Las cosas en la familia iban
empeorando, ella no dejaría su sueño de ser la jefa ejecutiva de esa gran empresa, ni
aún por la hija que en un tiempo deseó tanto; él por su cuenta, trabajaba, pues
ese era su deber como buen marido y, pronto obtendría su doctorado y sus investigaciones
por fin serían publicadas. Los problemas
comenzaron a surgir, él conoció a la nueva investigadora del centro, quien
parecía tener la frescura de la soltería, algo muy anhelado por él; mientras
que ella, estaba tan perdida en su
trabajo.
Pero no importaba, Paulette era
feliz con las dos nanas que cuidaban de
ella, una de ellas, Martina era una mujer joven que, a partir de su desafortunado
aborto perdió la oportunidad de ser madre, pero eso no importaba, el trabajo de
niñera le había quedado como anillo al dedo, pues era una mujer con tanto amor a los niños, y
Paulette una niña que carecía de ello, Paulette era como la niña que ella siempre soñó, daría
y haría lo que fuera por una hija así. La otra nana, Rebeca, parecía ser buena, trataba bien a la niña, pero
últimamente, se irritaba con facilidad, pues tenía ciertos problemas económicos,
la última semana la había visitado un hombre muy raro, que ser sorprendió al
ver a la tan adorable Paulette.
Al descubrir la relación extramarital que entabló él con la
nueva investigadora, en ella surgió un
gran sentimiento de rencor y odió, que ella prometió hacer lo imposible por verlo sufrir.
A pesar de que ellos intentaban
que no se diera cuenta de lo que pasaba, Paulette sufría por ello.
Habían pasado los meses, y todo
empeoraba, en el ambiente de la casa se respiraba un ambiente tan pesado, que
todos estaban artos, pero a ella no le importaba, llegaría hasta las últimas
consecuencias.
Tras ir a acostar a Paulette, se
escuchó un grito que desencadenó en un
llanto que de pronto desapareció.
Lo único que recuerdo es que acostada
en mi cama, cuando una mano tocó mi
cabeza y me dijo, “Tranquila, pronto terminará todo esto”. Pero ahora debo
dormir como toda niña buena. Siento una
gran tranquilidad, y aunque llamo a mamá
ella parece no escucharme, lo extraño es
que ni aún yo puedo escucharme.
Referencia:
CIUDAD DE MÉXICO | Sábado 01 de mayo de 2010. Redacción | El
Universal. Caso Paulette Un mes de misterio. Fernando Hernández.
Tu simpre m impactas con algo, muy buena actividad, me gusto como para leerla de nuevo jeje, cumple con la consigna y más, buen trabajo. Calificación: 40
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