23. ESQUELETO DE HISTORIA Y DESARROLLO DE RELATO
Esqueleto: María, 14 años, mala estudiante, teleadicta. Un día un galán televisivo le lama con insistencia desde la pantalla.
EL ENCANTO DEL TELEVISOR
Con 14 años
María era una joven que, desde pequeña, había tenido problemas con la
televisión, la televisión era su mejor
amiga, pero sus padres la habían hecho la relación entre María y la televisión,
un amor prohibido. Le impedían verla, y con justificada razón, pues pasaba horas enteras frente a la tele, bueno, a decir verdad, pasaba toda la
tarde, después de la escuela, frente al televisor.
Las cosas entre
ellas dos se pusieron más serias, pues le quitaron la tele de su cuarto y vendieron
la de la sala. Su desesperación había llegado a tal límite que tuvo que ahorrar
por más de un mes toda su mesada, llegó hasta el punto que tuvo que buscar un empleo.
Cuando logró juntar todo el dinero, fue a comprar una; en las tiendas
departamentales ni siquiera para la base de la tele le alcanzaba, recorrió muchas
tiendas de electrónica, pero nada se acercaba a lo que cargaba en sus
bolsillos. Frustrada, regresó a casa, pero la venida por la que siempre
regresaba estaba cerrada, así que tomó un atajo que la llevó por un callejón, y
justo llegando a la mitad, un anciano de
apariencia extraña le sorprendió, ella
cayó asustada, el viejo intentó ayudarla y, aunque ella se rehusaba, tuvo que tomar
su mano. Cuando escuchó lo que el viejo le dijo, se dio cuenta que él sólo
intentaba invitarla a su venta de garaje. Una curiosidad inexplicable, la llevó
a entrar a la venta a pesar del miedo que recorría su cuerpo. En la venta
encontró una televisión que costaba justo lo que ella traía en mano, así que la
compró.
Llegando a casa,
entró cuidadosamente para que nadie conociera a su nueva tele; inmediatamente entró a su cuarto y comenzó a ver la programación, pasó más de 15
horas frente a la tele, sus ojos le ordenaban dormir y su mente imaginaba
cosas, de pronto cerró los ojos, y al abrirlos, vio a un galán televisivo que la llamaba con insistencia desde el
televisor. Se pellizco, una, dos, tres veces, derramó agua sobre su cabeza, pero
nada funcionaba, el seguía llamándola.
Lo que ella no
sabía era que esa televisión guardaba
una gran historia, un secreto que sólo los encantados conocían pero no podían revelarlo. La televisión había sido maldecida por una pareja de
enamorados, que siendo condenados por el
romance que guardaban, a ella se le perdonaría la vida por ser mujer, pero él
tenía un lugar seguro en la cárcel, así
que ella buscó a la bruja más poderosa, y le pidió que conservara la vida de él
y que siempre pudieran verse; desde
entonces él quedó preso en la televisión y ella tuvo una vida normal que acabó
con su muerte, el secreto nunca fue revelado, pero él sólo podría salir cuando alguien más pasara más de 15 horas frente a tal televisor
y aceptara la invitación a entrar al televisor, para quedar preso en su lugar.
La televisión
había pasado por generaciones, personas
habían aparecido y reaparecido, y el
destino había elegido a María para dar su libertad en propiciación de la libertad
del galán televisivo que estaba dentro.
María, fue engatusada
por la cortesía y encanto del galán, y por la curiosidad de ver que había dentro; se
acercó, y cuando apenas había tocado la pantalla de la televisión, el galán la forcejeó
hasta lograr meterla en la televisión.
María trató de salir, pero nadie la escuchaba; el galán tomo la televisión y corrió a verdearla a otra
persona, pues no podría vivir con el
remordimiento toda su vida, pero al correr presuroso a venderla, la televisión
cayó y se destruyó. ¿Qué pasará con María?
Es raro, pero la
gente que vive por el callejón donde calló el televisor, dice que algo extraño
pasa por las noches con sus televisiones, pues de la nada se encienden, se distorsiona
la transmisión y, tal pareciera que una
voz distorsionada intenta algo.
Erika Apolonio Monroy